Nuestra historia inicia en 2019. Yo acababa de regresar de estudiar un máster en Barcelona y Dani estaba trabajando en el área de comunicación interna en Makro. Recién llegado y con ganas de aplicar lo aprendido en mi empresa, empecé a hacer reuniones con cada uno de los clientes para conocerlos o para retomar el contacto. Era un miércoles a las 10:00 am, me tocaba reunirme con Makro para hacer una reunión de status y conocer al equipo.
Me encontraba esperando en la sala de reuniones, cuando de pronto un equipo de 03 personas entra a la sala y ahí estaba ella: cordial, un poco seria, con un trato formal pero con una mirada y una energía que inundaba la sala. La curiosidad me invadió y terminada la reunión me fui a la oficina pensando en lo que acababa de ocurrir. ¿Quién era esta chica que acababa de conocer?
Me armé de valor y me atreví a hablar con ella en respuesta a una consulta académica que me había hecho por Whatsapp.
Recuerdo que era algo relacionado a marketing digital. “Esta es mi oportunidad para conocerla”, pensé, y respondí a su pregunta lo más rápido que pude, cerrando el texto con un memorable y, un poco torpe, “qué planes?”. Mi corazón bombeaba con fuerza, pues pensaba que cualquier paso en falso de mi parte podría poner en juego la relación comercial entre mi empresa y su empresa, pero era necesario.
Fue tal la familiaridad con la que ambos nos desenvolvimos, que lo último en lo que pensé fue en la barrera laboral. Muy cómodo ante su presencia, y con varias risas de por medio, la conversación fluyó por horas y hasta terminamos yendo a bailar espontáneamente a una discoteca cercana esa misma noche.
Desde ese momento confirmé que no era solo una impresión, sino que ella era, en efecto, una persona maravillosa y misteriosa que valía la pena seguir conociendo. El resto es historia.